Voy ha hablar con la sabiduria que me da el fracaso.
Los perdedores, lo somos de nacimiento, y no se puede luchar contra la sangre, ni contra el tiempo.

Solo le he visto llorar tres veces en 23 años. Dos de ellas yo tuve mucho que ver y la sangre corria de por medio. De la ultima solo puedo decir que el tiempo acaba por derrotarnos a todos y que la vida no siempre casi nunnca es justa.

Y yo a punto de quedarme sin dignidad por un trabajo que ni tan siquiera merece la pena. Pero que ahora mas que nunca necesito.

Odio llorar delante de extraños.
Odio llorar…