Tus notas siempre son tristes y tu no sabes que yo aun te recuerdo.
No lo sabes porque siempre que entras a llamar a mi puerta te esquivo y me refugio en todo lo que ese dia me ha dejado al pasar. O en lo que no me ha dejado.
Siempre que llamas a la puerta la encuentras pintada de un color distinto, a veces verde otras azul, algunas naranja, y la mayoria de un blanco envejecido y ajado, desconchado de esperar a que el tiempo borre las heridas que no terminan de cicatrizar.

Es curioso saberse victima de las mismas heridas, saber que has doblado las mismas esquinas, y que te encuentras al final de la misma calle, y sin embargo cruzarnos de acera por huir de lo que no queremos ver de frente. Por dejar a un lado el mundo que no se ha inventado para nosotras, por buscar la soledad que tanto odiamos a la vez. Por no mirarnos las caras y reconocer que al fin y al cabo somos dos huellas dejadas por el mismo zapato, que poco a poco se van borrando con la lluvia, mientras los pies que tan profundo nos marcaron se alejan a paso lento dibujando otras huellas en su camino.

De alguna extraña manera, ahora extraño tus silencios tanto como antes deseaba tus palabras.

Y esto lo escribi pensando en ti
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