Sientate, me decias y junto a tu cama el tiempo pasaba contado en palabras de diferentes texturas.
Sientate, y cuentame que tal va tu vida.
Y mi vida pasaba desapercibida para mi, porque sin ti nada era vida.
Sientate.
Y ahora junto a tu cama vacia, me siento, y no me ecuentro.
Perdida en las miradas que nos absorbian, ingrabida, ebria de lucidez, no te encuentro, no me encuentro.

Sientate
Sentada en aquella misma silla, junto a tu cama vacia, te espero…