En ocasiones me gustaria no saber amar, no acordarme tan amenudo de lo mucho que te extraño todavia, y no necesitar gritar que te quiero a los cuatro vientos, pero en voz baja, para que nadie note que aun te echo de menos. Porque la vida sigue, y parece pecado enamorarse de la forma en que lo hacemos algunas personas.

La vida sigue y tu sigues viviendo la tuya al margen de lo que suceda en la mia mientras yo te echo de menos pensando en cuando empezara a nevar, en tu cara de ilusion al ver caer los copos helados en una mañana gris de enero.
Y ahora que los cristales de mi coche se empañan con la lluvia que cae afuera, alguien me recuerda que hay marcas de pisadas en el cristal, de tus pequeños pies, que se posaron alli en el calor del verano y aun no he podido querido limpiar. Y al recordarmelo yo sonrio y digo
-La vida sigue.
Mientras por dentro voy congelando pequeños retazos de la mia y voy vendiendome un poco cada dia para poder sobrevivirte, para poder mirar las sonrisas de otra gente, acostarme en camas ajenas, y seguir con la vida que sigue sin ti…