No se ni como paso.
El caso es que en un segundo, visto y no visto, senti mi cuerpo caer a plomo, mientras me veia como a camara lenta derrumbandome y oia un clock al golpear mi cabeza contra el suelo.

Realmente no me dolio en aquel momento, tal vez debido al efecto de ralentizacion a lo “matrix” subrealista e irreal que se apodero de mi al caer. Pero ahora toda la parte izquierda de mi cuerpo esta mas que dolorida, aunque sorprendentemente no amoratada, y me zumba la cabeza.

Hubiera sido un episodio de lo mas romantico, si me hubiera dado tiempo a poner aquel gesto de damisela afligida levantando la mano hacia la frente en ademan exageradamente dramatico y, claro esta, si alguien me hubiera recogido en sus brazos para evitar el inminente encontronazo con el frio suelo.

Ahora cada vez que me muevo y siento como si me estubieran estirando en una maquina de tortura medieval, me viene a la mente otro episodio similar. En aquella ocasion estaba en el colegio, en clase de gimnasia, y practicabamos aquello de dejarte caer de espaldas confiando ciegamente en que tu compañero/a situado detras de ti te recogeria antes de chocar contra el suelo. Hasta ahi bien, de no ser porque que mi compañera tenia cosas mejores que hacer, mirar al techo por ejemplo, y yo me entere demasiado tarde, cuando ya habia dado con mis huesos en el suelo y las risas del resto de la clase coreaban mi caida.

¿Sera por estos pequeños detalles que he perdido mi fe en el genero humano?