Mucho después de haberla perdido continuaba soñando con su esencia. Suplicaba por las noches que se le apareciera en sueños, y seguía añorando cada detalle de su persona. Su forma de mirar, ladeando la cabeza y arqueando levemente las cejas, que le daba aquel aire de ternura inconfundible. Sus mejillas suaves, y su sonrisa de ángel, rematada por aquellos hoyuelos que dejaban adivinar esa chispa de vitalidad traviesa que lo llenaba todo en ella. Sus abrazos, que transmitían aquella sensación de ser querido infinitamente por un instante. Y su voz, sobretodo su voz. Indescriptible suavidad que llenaba de tal forma el aire, que resultaba imposible no escuchar, no disfrutar de cada palabra, no soñar con lugares lejanos.

Tanto tiempo pasaba imaginando aquellos dones que enloqueció.
Por las noches ya no lograba conciliar el sueño, por el día parecía vivir en un mundo de ensoñaciones ajeno a todos los demás. Sufría bruscos cambios de humor, lloraba en ocasiones por su perdida, y apenas unas horas despues sonreía por cualquier nimiedad, pensando que podía hacer llegar hasta ella aquel estado de animo y que tal vez así todo volvería a ser como al principio. Pero eso nunca sucedía y poco a poco el tiempo iba menoscabando su razón. Hasta que una mañana al despertar y mirarse al espejo, quizá con la ultima gota de lucidez que le quedaba, vio ante si un ente desgastado, carcomido por el paso del tiempo y marcado por la soledad. Se vio a si como un resto irreconocible de lo que hubo sido en otro tiempo. Y al girar y mirar el resto de la estancia se encontró con que nada había a su alrededor salvo los pedazos ya inconexos de lo que había sido un gran amor. Nada le definía en aquella habitación oscura, anclada en el tiempo. Nada lo definía allí, ni frente al espejo, ni fuera de aquellas paredes, porque había perdido su identidad, se había perdido a si mismo por el camino el día que se detuvo a contemplar su recuerdo.

De pronto todo comenzó a parecerle absurdo, un ataque irrefrenable de ira lo invadió y sin poder contener un grito se lanzo contra las estanterías vaciando su rabia, arrasando todo cuanto había a su alrededor, devastando a su paso lo que había conservado con tanto celo. Nada lo calamaba, nada podia llenar el vacio que lo ahogaba. Desecho, derrumbado, callo al suelo y aun furibundo, inundado en lagrimas, siguio golpeando con el puño hasta ver brotar la sangre de sus nudillos. Solo entonces comprendio lo que debia hacer.

LA CIENCIA

Como pudo entre el desastre que había originado busco lo que necesitaba.
Una foto en la que ella sonreia de aquella manera. Un mechon de su larga melena, negra y ondulada. Aquella carta que le escribio desde la distancia. Un billete de tren desgastado… Y así hasta una decena de pequeños pedacitos de su amor.

No seria tarea facil pero todo estaba calculado. Durante varios dias trabajó con sus manos, fundio, modelo, programo, calculo y recalculo, volvio a fundir, volvio a modelar. Y al fin tras mucho esfuerzo determino que su obra estaba acabada.

Al mirarla parecia que realmente estubiera alli. Era pefecta. Su cuerpo de vinilo imitaba la piel suave, su gesto era identico al de ella, su melena, sus ropas, su pose. Era tan real que hubiera costado distingirla de la original.

Paso horas observando su creacion. Giraba en torno a ella deleitandose en cada detalle, admirando la perfeccion de sus formas y escuchando una y otra vez las frases que había grabado en su memoria.
- ¡Hola como estas hoy!
Lo repetía sin parar pero a el le sonaba a gloria.

LA CONCIENCIA

Al principio le costaba dormir, temía que al cerrar los ojos ella fuera a desaparecer. Pero poco a poco y con el paso de los días fue acostumbrándose, hasta que su presencia se convirtió en algo natural y dejo de temer. A pesar de todo cada noche la abrazaba con fuerza para evitar así que se esfumara entre las rendijas de alguno de sus sueños y volviera dejarlo solo.

Con el paso del tiempo su sistema de inteligencia artificial y aprendizaje fue tomando forma. Aprendió a hablar perfectamente y con sentido, era capaz de mantener largas conversaciones, incluso de tomar sus propias decisiones basándose en un sistema de probabilidad y estudio ingeniosamente diseñado por el.

Una noche antes de acostarse, y tras una larga charla entre ambos, el se la quedo mirando y le pregunto.
-¿Eres feliz?
-¿Que significa ser feliz?- ella lo miraba interrogante.
- Significa sentir felicidad, sentir que tu vida es perfecta y plena como esta.
- No encuentro la función sentir en la base de datos
Hubo un segundo de silencio absoluto.
-Perdoname - dijo el.
-¿Perdonarte por que? ¿has echo algo mal?
- Perdoname por haberte creado - y apago la luz.
En la oscuridad sintió un beso como cada noche y escucho las mismas palabras pronunciadas de igual forma que siempre.
-Te quiero, buenas noches.
Pero esta vez le sonaron mas vacías que nunca.