Dicen que cuando hablamos es como si bailaramos.

Yo te adverti que nunca se me dio bien bailar cuando nos conocimos, y sin embargo tu te empeñaste en sacarme a la pista.

Puedo recordar ahora las noches enteras danzando al son de tus palabras, guiada por ti, con la musica de los dias que vendrian de fondo.
Puedo escuchar los sonidos que me arrullaban, y sentir como se desvanecen y vuelvo a ser la misma niña torpe que nunca supo marcar el paso.

Ahora ya no me sacas a bailar. Y yo te observo de lejos girando en la pista con tu gracia natural, con ese don de fluir que contagia todo cuanto te rodea.

Somos dos caras de la misma moneda, yo me quede con la cruz y me conformo con mirarte bailar atraves de un anillo ahora imaginario.

Solo me gustaria que, apesar de mi torpeza, alguna vez me dejaras volver a bailar contigo.

bailas como quien respira
con un antiguo don de fluir

Jorge Drexler