Es tarde para lamentarse por ser segundo plato. Tarde, sobretodo porque en su momento yo lo elegi asi. Acepte jugar al juego que se me presentaba consciente de todas las consecuencias y asumiendo todos los riesgos.

Es tarde para sentirme ofendida por la indiferencia que va y viene a su antojo, al igual que quien la ejerce.

Se que ahora no viene a cuento mi exaltada faceta de niña ofendida y sarcastica, pero nunca he llegado a tiempo a nada en la vida, (tu deberias saberlo) y no voy a empezar a ahora.

Tal vez aun este a tiempo de decir que, si bien comprendo que mis palabras pueden resultar irritantes, molestas e incluso impertinentes; tambien se que, a tiempo o no, tengo derecho a levantar mi voz cuando algo no me gusta.