Hoy aprendi que en las despedidas no sufre mas quien parte, si no quien permanece. En solitario, sosteniendo un vacio entre las manos que han de volver a la rutina apenas unos minutos despues.

Hoy entendi tantas veces en que agitabas la mano parada junto al anden hasta perderme de vista.

Hoy entendi que un dia dijeras basta.