8 Jul
Yo no decÃÂa nada. Hermosos sentimientos y sombrÃÂas ideas daban vueltas en mi cabeza, mientras oÃÂa su voz, su maravillosa voz. Fui cayendo en una especie de encantamiento. La caÃÂda del sol iba encendiendo una fundición gigantesca entre las nubes del poniente. Sentàque ese momento mágico no se volverÃÂa a repetir nunca. -Nunca más, nunca más- pensé, mientras empecé a experimentar el vértigo del acantilado y a pensar qué fácil serÃÂa arrastrarla al abismo, conmigo.
Ernesto Sábato, El tunel
Leave a reply
cforms contact form by delicious:days