Fue un dia de abril. Un dia verde y rojo de hojas y de flores. Un dia de lluvia. Esa lluvia que te canta al oido como si nada le importara estar mojando tu ropa, tus zapatos, tu pelo.

Entrabas despacio entre precavida y reticente en un lugar que no te era familiar.

- Ven, por aqui, no tengas miedo.
Yo te llamaba unos metros por delante y tu me seguias y sonreias al mirarme como si toda la ilusion del mundo hubiera quedado atrapada en tus ojos.

Pasamos el camino de sombras de la alameda, y llegamos a campo abierto, a una explanada de un verde brillante, salpicado de pequeñas luces de colores en forma de margaritas silvestres. Tu te detuviste un momento, cansada. Respirabas hondo y me mirabas aun. Creo que no me perdiste de vista ni un segundo. Yo dudaba si seria por miedo a perderte en aquel paraje desconocido. Te observaba despacio, mirando atras cuando tu no te dabas cuenta, el pelo rojizo ondulado, mojado por el agua que nos acariciaba, te caia sobre la cara.

-¿Estas segura de que quieres continuar?
Me asusto por un momento que pudiera pasarte algo.

Tu simplemente asentiste con la cabeza.

- No queda mucho, pronto estaras en casa.
Intentaba aparentar seguridad, firmeza. Pero me aterraba pensar que pudieran faltarte las fuerzas.

El viento empezo a soplar con fuerza. Yo te mire un segundo mas y me puse en marcha de nuevo, aprete el paso pensando que quiza llegariamos demasiado tarde.

No me di la vuelta ni una sola vez mas. No podia pararme ahora, sentia tus pisadas detras mio, tus pies descalzos y tu forma de andar, apenas rozabas el suelo, casi flotando en el aire.
Pense en tanto tiempo juntas. En tus ojos verdes, en tu añoranza del hogar, de aquello que no conocias aun, que nunca habias visto.
Recorde el dia que llegaste a mi vida, como caida del cielo. Flotando casi eterea, en un rayo de luna.

Empezaba a caer la noche, habia dejado de llover y yo seguia caminando sin volver la vista atras.

- Casi hemos llegado
Afloje el paso un segundo, y pense en lo que sucederia despues. ¿Como serian las cosas ahora?. Derrepente senti una pena honda que se me agrraba a la boca del estomago.

La noche habia caido del todo, el cielo raso sembrado de estrellas nos cubria y de pronto senti como a mis espaldas tu empezabas a brillar. Mire adelante y reconoci el lugar.
Tu tambien lo sentias.
Estaba frente a mi. Era un remonte de piedra y musgo como podia haber sido cualquier otro en cualquier otro bosque, pero ambas sabiamos que ese era el lugar exacto.
Examine el cielo y supe que estaba apunto de suceder, en apenas unos instates te habrias ido.

Me volvi.
Recordaba aquella primera imagen tuya, brillante, explendida. Pero al mirarte supe que aquel recuerdo se habia perdido en el tiempo y ya no alvergaba toda la belleza que tu desprendias.
Te tuve frente a mi y por un instante no pude reaccionar.
Tu luz se intensificaba por momentos y empezaste a despegar tus pequeños pies del suelo. Sonreiste, y yo sabia que era un adios. Tus alas se dibujaron recortadas tras tu silueta luminosa.
Nada podia detenerte ya.

Una lagrima resvalo por mi mejilla, tu flotabas por encima de mi, hipnotizada por el influjo de la Luna.

Salte para atraparte, y ya solo pude agarrar tu mano.

Me miraste por ultima vez, sonreiste de nuevo iluminandolo todo enrededor y te soltaste casi con ternura.

Yo grite mientras te veia elevarte…
!Adios mi pequeña hada!…
Adios…