Es extraño como te paseas ahora por mi mente. Sigilosa, escondida entre pensamientos cotidianos que nada tienen que ver con tu sonrisa.
Eres como una pequeña gata remolona que se niega a abandonar mi mundo de ensueño. Te siento latir, saltando de un lado a otro sin hacer apenas ruido, posando tus patas blancas sobre mis rincones mas oscuros, sembrando luz y color; haciendo temblar hasta el ultimo de mis secretos. Yo intento desvanecerte poco a poco pero me doy cuenta de que no sirve de nada. Entonces cambio de estrategia, trato de hacerlo de un solo golpe y cierro mis puertas con furia intentando que su golpear cubra el silencio de tus pasos. Pero al fin te veo aparecer denuevo, comprendo que de nada sirve luchar y me rindo a mi melancolia.

A veces me dejo llevar por los sueños que habitas y pienso que tal vez pueda acurrucarme en tu regazo, un dia frio, cuando llegues a casa y estes triste. Que pasare la noche midiendo el peso de mi brazo sobre tu cuerpo, conteniendo la respiracion para dejar inmaculado el aire a tu alrededor. En ese instante efimero te siento mas cerca que nunca. Aunque no sea cierto.
Luego despierto, regreso a la realidad y trato de mantener la compostura, de disimular que este sentimiento traidor me desborda hasta dejarme sin aliento. Me miento a mi misma y me juro que esto no es amor mientras te busco con la mirada temerosa de haberte hecho desaparecer y convencida de que me aguradas escondida en algun rincon de mis sueños.