Hace tiempo que olvido el idioma, ya no recuerda ni su nombre, es tan solo un punto mas entre la muchedumbre que se reune cada dia frente a la puerta del barracon de racionamiento.
Podria leer sus apellidos e incluso su nombre en la mugrienta cartilla que presenta para sellar, en la misma ventanilla en la que practicamente le escupen un plato de sopa y un trozo de pan mohoso, pero ya no sabe leer. Tampoco quiere hacerlo. ¿De que le serviria?.

Todos le llaman predicador, por lo “mucho” que habla. A el poco le importa quien o como le llamen.

Hoy una niña de no mas de 8 años no para de seguirle. Al entrar al comedor del barracon estaba en la puerta, al salir denuevo se cruzo con ella, o seria mas correcto decir que ella ha “tropezado” con el. Le ha seguido calle abajo durante horas hasta llegar al puerto, y no tiene pinta de dejar de hacerlo.
Predicador se ha fijado en ella un par de veces, y ha visto sus zapatos de diferente color y tambien que durante todo el camino no se ha separado de una pequeña bolsa de tela que parece contener algo muy valioso. Almenos para la chiquilla.
No le importa. Ya es casi noche cerrada y solo quiere buscar el calor de las hogeras que siempre hacen junto al rio, eso y un sitio para dormir esta noche.

La niña le ha seguido hasta la orilla, el se ha sentado junto a unos troncos cerca del fuego que alguien ha hecho en un barril metalico y a unos 15 metros la pequeña se ha sentado tambien. El la ha mirado de reojo tres o cuatro veces, y poco a poco ella ha ido acortando la distancia hasta llegar casi a su lado.

-He oido que puedes hacer algo por mi

Predicador no ha dicho nada, nisiquiera la ha mirado. En ese momento ella ha comprendido que muy probablemente no consiga nada de ese tipo, ha abierto su inseparable bolsa, ha sacado algo y se lo ha extendido al hombre.

-Tu sabes leer, o eso dicen. Ayudame.

Esta vez predicador ha levantado la vista, frente a si un pequeño libro infantil bastante maltratado pero perfectamente legible, incluso las ilustraciones se distinguen con claridad, en ellas un niño con mallas verdes vuela mas alla del big ben en busca de la segunda estrella a la derecha.

-Porfavor

La niña le ha mirado un segundo, como si su vida se le fuera a escapar por los ojos.

El ha sacado su cartilla de racionamiento del bolsillo y ha mirado la parte superior.
Jose Sanjuan
Marido de: Consuelo Ballejo
Padre de:Lucia” y “Jose Luis

No ha dicho nada, solo ha cogido el libro de las pequeñas manos que lo sostenian.

-Erase una vez….