Alli donde nace tu esencia, en tu piel suave, en la prohibicion de tus labios, en tu perfecta sonrisa de ojos verdes… tus ojos verdes… alli fue donde encontre, una noche, quien sabe por que razon, el amor.

Agazapado entre tus plieges de mujer me estaba acechando, escondido (no demasiado) a la espera de mis ojos, de nuestras miradas, de algun que otro secreto y ese beso prohibido que se fugo de mi boca, ¡maldito traidor!, delatando mis pensamientos.

Otra noche en la que crei que ya lo habia despistado (al amor claro esta), depronto, al girar en una esquina de tu cuerpo, me encontre con tus labios de nuevo, y fue tan dificil resistir… tanto… que a la tercera embestida cai herida de muerte en el corazon. Ya no habia escapatoria, me habia hecho prisionera (maldito amor) y me torturaria hasta hacerme confesar en tu oido que, si tal vez no me convienen tus caricias, quiza ya sea tarde para no elegirlas.